Por Redacción; 1 Oct, 2010.
En John C. Dvorak, Opinión.

. annmariekostyk.com
Hay un montón de copiones en el mundo tecnológico. Un montón de gente les roba las cosas a otras, a veces con todo descaro. Uno se pregunta cómo Facebook, Twitter y otros productos importantes consiguen evitar esto. Es decir, ¿qué tan difícil habría sido que Google, Microsoft o IBM copiaran Facebook cuando apareció por primera vez, o cuando éste crecía como loco? Este hecho me intriga.
Con el blogueo comenzó esta especie de falla. Blogger y unos cuantos sistemas más surgieron con un mecanismo sencillo que habría sido facilísimo de copiar. Hasta cierto punto, la única empresa que lo captó fue Wordpress, que se deriva directamente de los primeros conceptos del blogueo. Todos los demás tuvieron que hacerlo a su modo, y muchos evitaron los mecanismos simples pero poderosos que estableció Blogger.com. Al final Google, una compañía repleta de codificadores, adquirió el servicio. Eso fue risible. ¿O sea que no pudieron haber escrito iGoogle desde cero en el transcurso de una semana?
Supongo que en realidad Google deseaba más los consumidores que el propio código. En este punto, nadie puede darse el lujo de tener a los usuarios de Facebook. Uno podría pensar que alguien ya habría producido un clon exacto a estas alturas. Hay una compañía que me viene a la mente: Microsoft. Cuando el fenómeno del blogueo se calentaba, Microsoft otra vez más estaba en la cola. Trató de recuperarse con Microsoft Live Spaces. Esta semana, la empresa tiró la toalla. Y ahora les pide a los usuarios que utilicen Wordpress.
Spaces llegó en 2004, años después de que se estableció el fenómeno del blogueo. Y al igual que muchos de los productos online de Microsoft, Spaces no entendió de qué se trataba. No estoy seguro de si la empresa tiene juntas en las que tratan de interpretar el mundo que existe fuera del complejo de Redmond; pero parece que no tienen ni idea. Las ideas de Microsoft en cuanto al blogueo son incorrectas hasta el día de hoy. Por alguna razón, parece que existe la impresión de que lo único que cuenta es la red social y no la presentación profesional y el control del contenido moderno. En pocas palabras, toda la interpretación de Microsoft es incorrecta.
Microsoft se ha transformado en una cultura de hombres que sólo saben decir que sí y de barberos que al parecer temen expresar su opinión. Hay cientos de blogueros de verdad en la empresa que podrían corregirlos en un minuto, si alguien los escuchara. Hay que suponer que intentaron esto pero que fracasó.
Esto nos lleva a Facebook. Al parecer nadie de Microsoft tiene la habilidad de decir “oigan, esto es popular; vamos a copiarlo” como en el pasado. No se trata de que aliente o me haya gustado que Microsoft imitara todo en el pasado; pero hay que reconocer que el mejor trabajo que hizo se lo copiaba a otros. Ahora se ha convertido en un tipo de empresa en que nada se inventa y que no puede aceptar que alguien fuera de ella tiene cerebro. Mejor cierra un trato con Facebook para vender publicidad. ¿Y desde cuándo la venta de anuncios se volvió una habilidad fundamental de Microsoft?
Me desconcierta hasta el día de hoy que la empresa de software dominante en el mundo que genera ingresos a gran velocidad con su software, decida que mejor quiere vender publicidad. Me acuerdo del pedazo de Monty Python en que de repente el contador decide que quiere volverse domador de leones. Una empresa que domina su mercado –la empresa que prácticamente inventó dicho mercado- mejor decide que se quiere poner a vender anuncios.
A Microsoft se le zafó un tornillo. Esta naturaleza estúpida tiene que ser el motivo por el que la compañía no puede comprender las redes sociales. No existe un intento de hacer mucho más que establecerse en Microsoft Spaces y hacerse el tonto vendiendo anuncios. ¿Qué pasó con aquellos días en que una compañía como Facebook le habría temido a Microsoft? Redmond se habría enfrentado a Second Life, MySpace, Facebook, LinkedIn y docenas de servicios de software más con su política –ahora moribunda– de adoptar y extender.
Sin embargo, la cosa es que la empresa no puede adoptar lo que no comprende. En cambio, su gente ve algo y se dice “oh, eso es terrible; lo están haciendo todo mal”, y luego caminan en la dirección equivocada porque no entendieron la base de la idea. Es como si hicieras sopa de chocolate porque alguien te dijo que le gustaba el chocolate y también las sopas. Pues últimamente Microsoft ha hecho bastante chopita de chocolate. –John C. Dvorak



